¿Es posible traducir poesía?

 

Compartimos aquí una maravillosa reflexión sobre el arte y la técnica de la traducción literaria, específicamente la traducción de poesía. Amantes de las lenguas, la poesía y la creatividad, disfruten la lectura.

Editorial mexicana || Mexican press

Por Isabel Zapata

Carreteras que rodean montañas

porque no podemos 

atravesarlas. 

Eso es la poesía 

para mí. 

Eileen Myles

Abrir esta nota con una pregunta así, seguida por un poema (¡en traducción!) que intenta definir lo que es poesía, puede pasar por una provocación.

Tal vez lo sea.

O tal vez todo poema que merezca ser llamado así es una provocación.

George Steiner define la dificultad de la poesía como el contraste entre un acto de comunicación que toca al oyente en lo más íntimo y a la vez se mantiene opaco y resistente a la inmediatez. Pero si la poesía es difícil, la poesía en traducción es imposible.

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Por involucrar una reinterpretación creativa del original, la traducción literaria es, en principio, una disciplina artística. Pero ese trabajo de interpretación, que es una forma de la imaginación, combina dos impulsos casi contrarios: el intento por mantener significados y la resignación…

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Decir casi lo mismo es tan complicado

5c26a21a81eb89573e24d14b9b9450ef-lost-in-translation-frances-oconnorLa expresión anglófona lost in translation indica los matices del significado necesariamente perdidos en el paso de una lengua a otra.

 

Una traductora, escritora e ilustradora llamada Ella Frances Sanders tuvo la simple idea de catalogar algunas –las más enigmáticas, las más misteriosas y las más impredecibles– de aquellas expresiones, sin importar de qué lengua proceden y con la única condición de que sean lo suficientemente extrañas. El libro se llama así, Lost in Translation, originalmente fue publicado en 2014 pero recién acaba aparecer en la Argentina bajo el sello El Zorro Rojo. El libro afronta a su modo, que siempre es un poco improbable, cincuenta palabras intraducibles. La explicación de cada término se corresponde con la ilustración, y entre las dos se consigue comunicar lo intraducible. Esta simple tarea abre un importante interrogante acerca de los límites del lenguaje y el poder de las imágenes a la hora de superarlos. Ciertas palabras –no importa si son adjetivos, sustantivos o verbos–, al no tener un término correspondiente unívoco en otra lengua, hacen que la traducción se convierta en algo equivalente a trepar una montaña embarrada. Y la razón es, en la mayoría de los casos, que lo que la palabra designa no tiene equivalente.

 

Por ejemplo, ¿cómo explicar el significado del sustantivo sueco tretar y evitar la fosilización de la conversación sin llevar al interlocutor a la exasperación? Y sin embargo Sanders lo explica con simpatía, brevedad y resignación: es la tercera taza de café.
A un concepto puede incluso adjudicarse un juicio de valor distinto; al parecer, para los holandeses, comportarse como un avestruz, que entierra la cabeza en la arena (mito urbano de improbable comprobación, pero bueno, entendemos de qué estamos hablando) es una actitud reprobable (a mí, en cambio, me parece una reacción admirable y digna de imitar) y por lo tanto merece un nombre que la defina: struisvogelpolitiek, “política del avestruz”.
61jevz9ofol-_sx258_bo1204203200_Muchas veces durante el proceso de traducción se pierde el sentido. Los japoneses, a diferencia de los occidentales, tienen en tan alta estima el hecho de tener la mente en blanco que le dieron un nombre a eso: boketto. Decir “tocino de la pena” no tiene el menor sentido, hasta que se nos explica que la palabra alemana kummerspeck alude a esas emociones que nos tragamos en grandes cantidades, como explica Sanders: “Desafortunadamente, estamos diseñados para encontrar consuelo en lo comestible y funciona, al menos hasta que un mes después pasamos por delante de una superficie reflectante”. La superficie reflectante es el espejo.
Las palabras son un conjunto de símbolos, símbolos convencionales cuyo significado real los atraviesa. Traducir no es una operación automática y banal, cada término trae consigo un patrimonio cultural repleto de las experiencias y de la historia de un pueblo. Se traducen sonidos, pero sobre todo se traducen conceptos. Casi todos, cuando esperamos a alguien que no llega, abandonamos la comodidad y el calor de nuestros sillones y salimos a la calle. Como hace frío –siempre hace frío cuando se espera–, volvemos a entrar, para que el ciclo vuelva a repetirse y volvamos a salir a la calle. ¿El tiempo pasará más rápido cuando nos movemos?, se pregunta Sanders. Probablemente así sea, pero lo que es indudable es que no hay espera que parezca más trágica que la de alguien saliendo de su iglú para echar una ojeada a la planicie blanca y fría, como hacen los esquimales cuando están ansiosos. En inuit se dice iktsuarpok. Recuérdenla, van a tener que usarla muy pronto.
Fuente: Perfil.com

Traducciones de grandes libros: El idiota

(scroll down for English version)

“El idiota”, de Fiodor Dostoievsky, es una hermosa novela sobre un hombre esencialmente bueno, de nobles valores e inocentes intenciones que, puesto en un determinado contexto, da lugar a todo tipo de situaciones incongruentes dado lo inesperado de su naturaleza. El libro apareció en 1869 en Rusia y luego fue traducido a muchos idiomas. Aquí presentamos las portadas de las traducciones al español y al inglés.

“The idiot”, by Fyodor Dostoevsky, is a beautiful book about an essentially good natured man, with noble moral values and innocent intentions who, given a certain context, leads to all sort of incongruent situations due to his unexpected nature. The book was first published in Russia in 1869 and afterwards translated into several languages. Here are the covers of the translations into Spanish and English.

Tapas El Idiota ES y EN

 

Escritor fantasma y ética

No es fácil que un escritor fantasma dé la cara. Al fin y al cabo su trabajo no se les reconoce oficialmente y viven de la discreción.

da9a8cddd3279727df22914d9bc8b003_xlEl término de «escritor fantasma» proviene del inglés gosthwriter y se utiliza para designar a aquellos escritores que trabajan en la sombra, por encargo para otras personas y que no firman sus textos ni se les reconoce como sus legítimos autores. Será el cliente, en cualquier caso, el que gestionará los derechos de autor y el que decida a nombre de quién irá el trabajo. El término de «negro», que a pesar de ser menos políticamente correcto es el usado en español para referirse a este fenómeno, proviene del francés. Según señalan los críticos Michel Lafon y Benoît Peeters en Escribir en colaboración fue usado en 1845 por Eugène de Mirecourt para desprestigiar a Alejandro Dumas padre.

Un ghostwriter o escritor fantasma es alguien que escribe un libro que saldrá publicado con el nombre de otra persona. No usa seudónimos, no aparece en el copyright, no firma ejemplares. El género más frecuente en el que se desenvuelven es el autobiográfico, en especial cuando se trata de personas públicas del mundo del deporte, la política, la música, la farándula.

Pero los ghostwriters también escriben discursos políticos, tesis universitarias, libros de historia, moda, medicina, gastronomía, jardinería, incluso ficción. Aunque carezca del oficio, cualquier persona de cualquier área puede publicar: sólo necesita contar con los recursos materiales como para contratar a quien esté dispuesto a hacerlo por él.

Si bien la prestación de estos servicios de escritura puede adoptar distintas formas legales, desde una perspectiva ética lo más simple y adecuado parece ser incluir en los derechos los nombres de las dos (o más) personas que colaboran en la obra: quien escribe y quien inspira.

Fuente: http://www.lavoz.com.ar/numero-cero/sacale-la-firma-historias-de-escritores-fantasmas-y-autores-ocultos

Fuente: http://lapiedradesisifo.com/2013/08/13/escritores-fantasmas-y-negros-literarios/

 

 

El Renacimiento y la traducción

La Antigüedad había sido la infancia de la Traducción: las primeras traducciones del griego al latín (Cicerón, Livio, Terencio, etc.) fueron los primeros pasos, los primeros balbuceos de una actividad que había tenido en las altas culturas una gestación larga y dificultosa que, como en el caso de los seres vivos, teniendo historia, no cuenta prácticamente en el currículo vital de los individuos. El Medievo había sido la adolescencia, plena de proyectos vitales que dieron la base para el ulterior desarrollo cultural del mundo eurocéntrico: Bagdad y Toledo fueron intentos de sentar una personalidad comunicativa entre las diversas épocas y naciones de la sociedad humana.

300px-old_library_in_university_of_salamanca_01Pues bien, en el Renacimiento inciden sobre la traducción una serie de hechos sociales, políticos y civilizatorios que la convierten en un factor cultural de gran relevancia en la vida pública. En efecto, a partir del humanismo, la traducción empieza a contar en la vida pública de las naciones hasta convertirse en una cuestión de estado, política. En cuanto tal y en la medida en que no se adapta a las exigencias del poder, se convierte en una actividad peligrosa.

La pérdida de contacto con las lenguas de la Antigüedad obliga al hombre cultivado a leer los clásicos en su lengua vernácula. A ello ayuda el arte de la impresión del libro que, interpretado como hecho económico, es decir, editorial, será factor determinante en la dinamización cultural y social de la traducción. Esta industria incipiente no puede surtirse o sobrevivir de la producción de textos en lengua vernácula y por eso acude a la traducción. Gracias a esto, el humanismo es, sobre todo, un acto de traducción. La traducción en los siglos XV y XVI forma parte nuclear de la historia de la literatura. Tanto las traducciones del griego al latín y de éste y del griego a las lenguas vernáculas (Láscaris, Seyssel, Amyot), como los primeros intercambios literarios entre estas últimas, constituyen el primer empuje hacia una concepción moderna y universal (en tiempo y espacio) de la cultura. La actividad de un Láscaris en Italia, de Cartagena en España, de Amyot en Francia, de Nicolás de Wyle (con sus peculiares Translationes/Translatze o Tütschungen) en Alemania o la traducción de la Biblia en Inglaterra son hechos definitivos en el comportamiento cultural de estos países, al imponer nuevas corrientes estéticas y promover el abandono de la visión teocéntrica o someter ésta al libre examen. Si el Renacimiento fue la resurrección de la Antigüedad, fue la traducción la que le insufló nueva vida a sus despojos.

 

Fuente: Miguel Angel Vega Cernuda, fragmento en APUNTES SOCIOCULTURALES DE HISTORIA DE LA TRADUCCIÓN: DEL RENACIMIENTO A NUESTROS DÍAS

Women in Translation Month! (Literatura y Traducción)

2016 es el tercer año consecutivo que el mundo de los lectores e internet celebran el WITMonth (Women in Translation Month). Si bien a primera vista parece que se trata de las mujeres que traducen, en realidad se trata de las mujeres que escriben, o sea las escritoras, cuyas obras se traducen a otros idiomas, o no se llegan a traducir. La bloguera Meytal Radzinski que dio inicio a este evento anual  en 2014 llamó la atención sobre elocuentes estadísticas que muestran que de las obras literarias que se traducen al inglés, las obras escritas por mujeres escritoras son una vergonzosa minoría. Esas estadísticas se focalizan en las obras traducidas al idioma inglés. Apenas un 30% de las traducciones al inglés, son de autoras mujeres.

Es decir que en los países angloparlantes los lectores casi no tienen acceso a la literatura extranjera escrita por mujeres.

El objetivo del Women in Translation Month es alentar a los lectores, críticos, editores, traductores y al público en general a interesarse y participar en la discusión acerca de la traducción de escritoras mujeres al idioma inglés.

En internet se utiliza la etiqueta #WITMonth para agrupar y vincular todos los artículos sobre el tema. En la vida diaria, podemos participar buscando traducciones de escritoras, o hablando a nuestros amigos angloparlantes acerca de las escritoras que nos gustaría que lean para tentarlos a buscarlas traducidas al inglés.

En Argentina tenemos grandes escritoras que ya han sido traducidas al inglés, y muchas otras que todavía no han sido traducidas. Como ilustración y cierre de esta entrada encontramos para compartir una bella traducción de un poema de la maravillosa y sensible Alfonsina Storni (fragmento):

 

 

You Who Want Me White

You want me dawn,
You want me sea foam,
You want me mother of pearl
To be a lily
Above all, chaste.
Of faint perfume.
An unopened blossom.

Not even a moonbeam
To caress me.
Nor a daisy
that may call herself my sister.
You want me snow,
You want me white,
You want me dawn.

You who had all
The drinks at hand,
With lips stained
From fruits and honey.
You who were in the feast,
Who were covered with leaves,
Who destroyed the flesh
To celebrate Bacchus.
You who in the black
Gardens of deception
Dressed in red
Ran to ruin.

blancaflor

Musicalizamos la entrada escuchando: Alfonsina y el mar