From Caselaw, Cautionary Tales for Contract Drafters – Adams on Contract Drafting

Longtime readers will know that I have no time for the notion of “tested” contract language—instead of continuing to use confusing contract language because a court has had occasion to attribute meaning to it, I prefer to state meaning clearly.

So instead of relying on caselaw to tell me how to draft contracts, I find caselaw mostly useful for the lessons it offers on how not to draft contracts. I consider what contract language created the confusion that led to a given dispute, and I attempt to draw general lessons from it.

But in addition to caselaw in which the dysfunction is to be found in contract language, there’s also caselaw in which the court either contributes to the confusion or finds confusion where there isn’t any. Here are three posts I’ve published in recent days that discuss three such cases and the lesson to be drawn from each: (keep on reading by clicking the link)

From Caselaw, Cautionary Tales for Contract Drafters – Adams on Contract Drafting.

Medios sociales o Social Media?

La expresión medios sociales es preferible al anglicismo social media para referirse a las nuevas plataformas y canales de comunicación sociales caracterizadas por la conversación y la interacción entre los usuarios.

Sin embargo, en algunas noticias se encuentran oraciones como «La digitalización permite que un pequeño negocio pueda llegar a un mayor número de consumidores a través del social media» o «Me declaro una fan incondicional del social media».

Dado que el Diccionario panhispánico de dudas desaconseja emplear la forma inglesa media (forma abreviada demass media) para aludir a los medios, lo recomendable es recurrir a la expresión española medios sociales, que goza ya de amplio uso y puede sustituir perfectamente al anglicismo.

 

Leer más en la fuente: «medios sociales», mejor que «social media» | Fundéu BBVA.

«Inglaterra», «Reino Unido» y «Gran Bretaña» no son lo mismo

Inglaterra, Reino Unido Gran Bretaña no son sinónimos: los tres nombres se refieren a entidades geográficas diferentes.

El nombre oficial de este país es Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, aunque lo habitual es utilizar su forma corta: Reino Unido.

Gran Bretaña no es sinónimo de Reino Unido; Gran Bretaña está formada por Inglaterra, Escocia y el País de Gales, mientras que el Reino Unido comprende Gran Bretaña e Irlanda del Norte; no resulta aconsejable, pues, utilizar Inglaterra o Gran Bretaña para referirse al Reino Unido.

Sin embargo, en algunos medios se emplean indiscriminadamente estos términos para aludir al Reino Unido: «Elecciones en Inglaterra, las más inciertas de la historia», «Los disturbios del pasado agosto en Inglaterra fueron los peores que haya visto el país en las últimas décadas» o «La economía de Gran Bretaña, al borde de la recesión».

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Tragicómico: Ejemplos de malas traducciones

Elocuentes imágenes que dan cuenta de la gravedad de una traducción deficiente. Las consecuencias son muchas: desprestigio, mala imágen, responsabilidad civil y penal, pérdidas económicas, negocios malogrados, etc.

Peligroso:

¿Cabalgar? ¿Pero no es una escalera? SOCORRO NO ENTIENDO.

¡¿Eh?!

No entiendo muy bien que tengo que hacer ni cuando.

Esto sí que está muy chulo:

O sea, casi, pero no.

Ninguana, iguana…

Aprendí una palabra nue-eeesperen, eso no existe!

Fuente: http://www.buzzfeed.com/conzpreti/los-20-carteles-peor-traducidos-de-la-historia#.ww041VqKGy

¿Traductor bilingüe? No todo lo que reluce es oro

Los buenos traductores son auténticos escritores. Producen textos que venden, fáciles de leer y de comprender. Hablan bien los idiomas que traducen, pero eso no es lo más importante, sino su aptitud para trasladar la esencia del mensaje con la terminología y el estilo adecuados al idioma de destino. El bilingüismo es algo diferente. Hablar dos idiomas no presupone capacidad para trasladar un mensaje escrito. Además, es bastante habitual que las personas que se proclaman bilingües sobrevaloren su talento para comunicar.

  •  Ser bilingüe no supone automáticamente escribir bien, ni mucho menos ser un buen traductor.

Consejo antes de encargar una traducción: Es mejor finalizar la redacción de su texto original antes de mandarlo a traducir

Termine de redactar el texto antes de enviarlo a traducir

Por más tentador que le parezca comenzar la traducción del material lo más rápido posible, hacer que los traductores trabajen a partir de un borrador en proceso de redacción casi siempre demandará más tiempo –por lo tanto será más costoso (y probablemente más frustrante)- que esperar a que el texto final esté listo. Peor aún: cuantas más versiones del texto tenga, mayores son las probabilidades de que se cuelen errores en la versión final.

A veces no hay otra opción. A veces las fechas límite son tan acotadas que la traducción debe empezar antes de que el texto original se haya terminado de redactar. En ese caso, asegúrese de fechar y marcar con el horario cada una de las versiones, e indicar al traductor los cambios que aparecen entre las diferentes versiones.


Finalize your text before starting the translation

Tempting as it may be to get your translation project rolling as quickly as possible, having translators work from a draft-in-progress will almost always be more time-consuming –hence more expensive (and probably more frustrating)- than waiting for the final text to be ready. Worse yet: the more versions you have, the more likely it is that errors will creep into the final version.

Sometimes you have no choice. Sometimes deadlines are so tight that work on the translation must begin before you´ve finalized the original text. If this is the case, be sure to time and date-stamp each version and mark changes from one version to the next clearly for your translators.