Escritor fantasma y ética

No es fácil que un escritor fantasma dé la cara. Al fin y al cabo su trabajo no se les reconoce oficialmente y viven de la discreción.

da9a8cddd3279727df22914d9bc8b003_xlEl término de «escritor fantasma» proviene del inglés gosthwriter y se utiliza para designar a aquellos escritores que trabajan en la sombra, por encargo para otras personas y que no firman sus textos ni se les reconoce como sus legítimos autores. Será el cliente, en cualquier caso, el que gestionará los derechos de autor y el que decida a nombre de quién irá el trabajo. El término de «negro», que a pesar de ser menos políticamente correcto es el usado en español para referirse a este fenómeno, proviene del francés. Según señalan los críticos Michel Lafon y Benoît Peeters en Escribir en colaboración fue usado en 1845 por Eugène de Mirecourt para desprestigiar a Alejandro Dumas padre.

Un ghostwriter o escritor fantasma es alguien que escribe un libro que saldrá publicado con el nombre de otra persona. No usa seudónimos, no aparece en el copyright, no firma ejemplares. El género más frecuente en el que se desenvuelven es el autobiográfico, en especial cuando se trata de personas públicas del mundo del deporte, la política, la música, la farándula.

Pero los ghostwriters también escriben discursos políticos, tesis universitarias, libros de historia, moda, medicina, gastronomía, jardinería, incluso ficción. Aunque carezca del oficio, cualquier persona de cualquier área puede publicar: sólo necesita contar con los recursos materiales como para contratar a quien esté dispuesto a hacerlo por él.

Si bien la prestación de estos servicios de escritura puede adoptar distintas formas legales, desde una perspectiva ética lo más simple y adecuado parece ser incluir en los derechos los nombres de las dos (o más) personas que colaboran en la obra: quien escribe y quien inspira.

Fuente: http://www.lavoz.com.ar/numero-cero/sacale-la-firma-historias-de-escritores-fantasmas-y-autores-ocultos

Fuente: http://lapiedradesisifo.com/2013/08/13/escritores-fantasmas-y-negros-literarios/

 

 

Depende del contexto

Realizar una traducción requiere de múltiples habilidades y procesos que se combinan para lograr el resultado de una actividad compleja. No alcanza con saber dos idiomas a la perfección, ni mucho menos. Entre las variables que se manejan al traducir, una de las más importantes es el contexto.

Dentro de cualquier sistema simbólico el contexto contiene más información que la palabra de que trate. Esto quiere decir que en cualquier sistema simbólico la función del contexto es maximizada y la función de los términos específicos es minimizada.

Vamos a ver un ejemplo:

La función de los contextos verbales es aún más evidente en los diferentes usos del verbo run en inglés, por ejemplo, the man ran fast, the crab ran up the beach, the snake ran across the lawn, his heart is running, the bus runs between Madrid and Barcelona, the line ran off the page, the play ran for three weeks, the car is running, he is running for mayor of town, her stocking is running, the well ran dry.

La manera tradicional de hablar de tales diferencias de sentido es: — asignar una serie de significaciones a una palabra como run y después remitirse a los contextos para indicar el significado correcto, o — escoger un sentido llamado básico o prototípico, a partir del cual los otros significados pueden ser analizados o derivados como diferentes tipos de «extensiones». Es fácil formular un sentido básico (o prototípico) de run como «un movimiento rápido en el espacio por medio de las piernas de tal manera que en momentos sucesivos ningún pie toca el suelo». Pero tal definición no resuelve los problemas de significación. Por lo general, los anglófonos reconocen que en la frase relativa a una víbora que «run» sobre el césped hay algo claramente relacionado con el concepto de run en relación con las personas, aunque la víbora no tiene piernas y su cuerpo está continuamente en contacto con el suelo. En cada contexto de run en los párrafos anteriores hay una variedad de conceptos relacionados con el movimiento en el espacio, las extensiones en el espacio y en el tiempo, un proceso electoral, cuando se escapa un punto de una media, y un cambio de estado. En todos los casos el sentido depende de una combinación de los elementos focales y de los contextos determinantes. La palabra run no posee todos estos sentidos, porque los sentidos son las combinaciones del verbo run con distintos contextos.

Para determinar los sentidos de símbolos verbales, el énfasis debe ponerse en la combinación del elemento focal y en el contexto, y no en las palabras aisladas. Por eso, la lexicografía debe moverse desde el nivel atómico de las palabras aisladas hasta el nivel molecular de símbolos verbales en combinaciones.

De esta manera se analizan los sentidos por medio de contextos. Para realizar una buena traducción es imprescindible entender el contexto y todo lo que ello implica, para otorgarle a cada palabra el sentido adecuado al caso. El conocimiento que un traductor tenga sobre el tema determinará entre otras cosas el éxito al saber interpretar el texto en su contexto.

Fuente: http://cvc.cervantes.es/lengua/hieronymus/pdf/04_05/04_05_055.pdf

contextisking

Women in Translation Month! (Literatura y Traducción)

2016 es el tercer año consecutivo que el mundo de los lectores e internet celebran el WITMonth (Women in Translation Month). Si bien a primera vista parece que se trata de las mujeres que traducen, en realidad se trata de las mujeres que escriben, o sea las escritoras, cuyas obras se traducen a otros idiomas, o no se llegan a traducir. La bloguera Meytal Radzinski que dio inicio a este evento anual  en 2014 llamó la atención sobre elocuentes estadísticas que muestran que de las obras literarias que se traducen al inglés, las obras escritas por mujeres escritoras son una vergonzosa minoría. Esas estadísticas se focalizan en las obras traducidas al idioma inglés. Apenas un 30% de las traducciones al inglés, son de autoras mujeres.

Es decir que en los países angloparlantes los lectores casi no tienen acceso a la literatura extranjera escrita por mujeres.

El objetivo del Women in Translation Month es alentar a los lectores, críticos, editores, traductores y al público en general a interesarse y participar en la discusión acerca de la traducción de escritoras mujeres al idioma inglés.

En internet se utiliza la etiqueta #WITMonth para agrupar y vincular todos los artículos sobre el tema. En la vida diaria, podemos participar buscando traducciones de escritoras, o hablando a nuestros amigos angloparlantes acerca de las escritoras que nos gustaría que lean para tentarlos a buscarlas traducidas al inglés.

En Argentina tenemos grandes escritoras que ya han sido traducidas al inglés, y muchas otras que todavía no han sido traducidas. Como ilustración y cierre de esta entrada encontramos para compartir una bella traducción de un poema de la maravillosa y sensible Alfonsina Storni (fragmento):

 

 

You Who Want Me White

You want me dawn,
You want me sea foam,
You want me mother of pearl
To be a lily
Above all, chaste.
Of faint perfume.
An unopened blossom.

Not even a moonbeam
To caress me.
Nor a daisy
that may call herself my sister.
You want me snow,
You want me white,
You want me dawn.

You who had all
The drinks at hand,
With lips stained
From fruits and honey.
You who were in the feast,
Who were covered with leaves,
Who destroyed the flesh
To celebrate Bacchus.
You who in the black
Gardens of deception
Dressed in red
Ran to ruin.

blancaflor

Musicalizamos la entrada escuchando: Alfonsina y el mar

 

 

 

La traducción literaria

 

librosvolando

 

 

He aquí un conmovedor artículo sobre Traducción Literaria, un arte difícil de explicar.

La página impresa

En su ensayo “¿Ars Poetica?”, Sergio Pitol refiere que traducir “permite entrar de lleno en una obra, conocer su osamenta, sus sostenes, sus zonas de silencio”. Con esto, el escritor veracruzano sugiere que la traducción conlleva un ejercicio de exploración, una profunda inmersión en el texto original que nos lleva a descubrir sus secretos. Traducir implica descomponer los elementos que conforman una obra literaria; observar sus mecanismos y estructuras; analizar su funcionamiento. A partir de estas acciones es posible poner en marcha ese proceso en el que se reelabora la obra a través de otro idioma. Este proceso invariablemente plantea problemas cuyas soluciones no siempre han de hallarse en las páginas de un diccionario, sino en aquellos rasgos que definen el talento del traductor: en su capacidad como lector, en su conocimiento de la lengua extranjera y de la propia, en su facultad creativa para dar expresión a las ideas…

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¿Newsletter o Boletín?

El término boletín es preferible al anglicismo newsletter para aludir en español a la ‘publicación destinada a tratar asuntos científicos, artísticos, históricos o literarios, generalmente publicada por alguna corporación’, de acuerdo con la definición dada por el Diccionario académico.

En los medios de comunicación es frecuente encontrar frases como «Suscríbete a nuestra newsletter», «La newsletter es un excelente medio para fidelizar a tus clientes» o «Rellena el formulario y recibe cada mes la newsletter».

En el diccionario Clave se remite al término boletín como traducción de newsletter. También existen, en función del contexto, otras alternativas más específicas como boletín informativo, boletín electrónico boletín digital.

Más información en la fuente: Fundéu BBVA – Fundación del español urgente

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El lado oneroso de los errores de traducción

 

 

El humor suele estar presente cuando hablamos de errores de traducción, desde absurdos carteles que confunden en vez de informar, hasta bizarros menús de restaurantes que nos hacen pensar dos veces antes de probar una comida. Después del humor, lo que sigue en relación al tema es la vergüenza, el desprestigio que sufre la empresa que se presenta ante el mundo con un texto incoherente y pobre. Pero hay otro costado menos gracioso y mucho más serio de los errores de traducción, y es cuando ponen en jaque la responsabilidad, la solidez y el patrimonio de una empresa.

Los errores de traducción no solo causan problemas por las inexactitudes fácticas que un texto pueda contener, o las elecciones de estilo poco felices que denotan de inmediato que un texto es una mala traducción. La sola presencia de errores puede dar lugar a reclamos, litigios y una variedad de zonas grises que pueden resultar en importantes costos económicos y legales para una empresa, como por ejemplo honorarios de abogados, honorarios de traductores adicionales, rectificaciones públicas, descargos, reediciones de documentación corporativa, problemas financieros, etc.

Uno de los casos económicamente más costosos fue el que sufrió el banco estadounidense Continental Illinois. Este banco era en 1981, con 70 años de historia, la mayor entidad financiera de los EE.UU., proporcionando líneas de crédito para los pujantes sectores industriales y comerciales. Se decía que era uno de los pocos “too big to fall” [“demasiado grande para caer”]. A pesar de su grandeza, comenzó a atravesar dificultades en 1982 a partir de ciertos movimientos demasiado arriesgados y se inauguró un período de sucesivas asociaciones y salvatajes para mantener a flote el Continental Illinois y la gran cantidad de negocios que dependían de él.  En ese contexto, el banco naturalmente se volvió sensible a todo tipo de conjeturas e ideas que pudieran llegar a influir en el imaginario de los mercados. En 1994 el Commodity News Service emitió un informe en el que barajaba la posibilidad de que un banco japonés pudiera absorber al Continental Illinois, a partir de rumores que habían circulado al respecto. El traductor japonés tradujo “rumours” [“rumores”] como “disclosure” [“divulgación”], y esta información se dispersó exponencialmente, provocando una fuga masiva de los depósitos.

Originalmente el informe hablaba de una “posibilidad” de absorción, pero la traducción modificó totalmente el asunto, convirtiéndolo en una “certeza”. Por lo tanto el mercado interpretó que el Continental Illinois estaba a punto de quebrar, y los depositantes se apuraron a retirar sus valores antes de que fuera demasiado tarde, desfinanciando a la institución y dejándola realmente al borde de la quiebra. Aunque el Office of the Comptroller of the Currency emitió un informe desmintiendo el rumor, ya era demasiado tarde. La FED tuvo que inyectarle más de 8 mil millones de dólares para intentar restaurar la confianza de los inversores en el Continental Illinois, y aún así nunca pudo sobreponerse a este golpe. De esta forma el error de traducción se convirtió en una suerte de profesía autocumplida. El banco terminó siendo adquirido por Bank of America ese mismo año, y los gastos del Gobierno de los EE.UU. en un intento por salvar al banco fueron tan exorbitantes como inútiles.

Este caso está explicado en detalle en el libro Understanding International Bank Risk de Andrew Fight, y en Caveat Translator: Understanding the Legal Consequences of Errors in Professional Translation, ambos en inglés.

 

quiebra

Las reglas tipográficas no son las mismas en todos los idiomas

tipografc3ada_plandMuchos impresores y maquetistas lo ignoran. Tienen tendencia a aplicar las que se utilizan en su idioma. Sin embargo, en francés hay que dejar un espacio delante de dos puntos o de punto y coma, en alemán todos los sustantivos llevan mayúscula inicial. La «ñ» no se utiliza en otros idiomas y puede pasar desapercibida para alguien que no la ha visto nunca.

«Campana de seguridad vial»: ¿pero qué es esto? ¿Un
dispositivo que suena cuando un coche supera los límites
de velocidad?

⇒ Las erratas son molestas para el lector y
provocan rechazo. Respete las reglas
tipográficas del idioma al que traduce.

From Caselaw, Cautionary Tales for Contract Drafters – Adams on Contract Drafting

Longtime readers will know that I have no time for the notion of “tested” contract language—instead of continuing to use confusing contract language because a court has had occasion to attribute meaning to it, I prefer to state meaning clearly.

So instead of relying on caselaw to tell me how to draft contracts, I find caselaw mostly useful for the lessons it offers on how not to draft contracts. I consider what contract language created the confusion that led to a given dispute, and I attempt to draw general lessons from it.

But in addition to caselaw in which the dysfunction is to be found in contract language, there’s also caselaw in which the court either contributes to the confusion or finds confusion where there isn’t any. Here are three posts I’ve published in recent days that discuss three such cases and the lesson to be drawn from each: (keep on reading by clicking the link)

From Caselaw, Cautionary Tales for Contract Drafters – Adams on Contract Drafting.

Consejo antes de mandar algo a traducir: Es mejor finalizar la redacción de su texto original antes de mandarlo a traducir

Termine de redactar el texto antes de enviarlo a traducir

Por más tentador que le parezca comenzar la traducción del material lo más rápido posible, hacer que los traductores trabajen a partir de un borrador en proceso de redacción casi siempre demandará más tiempo –por lo tanto será más costoso (y probablemente más frustrante)- que esperar a que el texto final esté listo. Peor aún: cuantas más versiones del texto tenga, mayores son las probabilidades de que se cuelen errores en la versión final.

A veces no hay otra opción. A veces las fechas límite son tan acotadas que la traducción debe empezar antes de que el texto original se haya terminado de redactar. En ese caso, asegúrese de fechar y marcar con el horario cada una de las versiones, e indicar al traductor los cambios que aparecen entre las diferentes versiones.


Finalize your text before starting the translation

Tempting as it may be to get your translation project rolling as quickly as possible, having translators work from a draft-in-progress will almost always be more time-consuming –hence more expensive (and probably more frustrating)- than waiting for the final text to be ready. Worse yet: the more versions you have, the more likely it is that errors will creep into the final version.

Sometimes you have no choice. Sometimes deadlines are so tight that work on the translation must begin before you´ve finalized the original text. If this is the case, be sure to time and date-stamp each version and mark changes from one version to the next clearly for your translators.